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Cuando así lo haya recomendado un profesional de la salud o del ámbito educativo o social, y también cuando la persona percibe una persistente sensación de malestar o insatisfacción inmotivada. Los problemas con el sueño, con la alimentación, con el rendimiento escolar o profesional, exceso con bebidas alcohólicas, consumo de drogas o problemas de relación interpersonal a nivel familiar o social, pueden ser ejemplos de motivo de consulta.
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